Cannabis y metabolismo: menos riesgo en consumidores delgados y más en personas con obesidad

Cannabis y metabolismo: menos riesgo en consumidores delgados y más en personas con obesidad

Mario Blunt
20 de abril de 2026

El consumo de marihuana se asocia a un riesgo algo menor de desarrollar algunos trastornos metabólicos, aunque la relación depende mucho del índice de masa corporal (IMC) de cada persona. Es la conclusión de un trabajo sobre cannabis y metabolismo publicado en la revista Nutrition, Metabolism and Cardiovascular Diseases, que también detecta más riesgo en las personas con obesidad.

El estudio analizó datos de 91.002 participantes del Biobanco del Reino Unido, ninguno de ellos con enfermedades metabólicas al empezar. Tras ajustar por edad, sexo, estilo de vida y antecedentes clínicos, los consumidores de marihuana mostraron un 6 % menos de riesgo de enfermedad metabólica en general, un 7 % menos de hipertensión y un 18 % menos de diabetes tipo 2. Entre los consumidores habituales, el riesgo de obesidad era un 43 % menor.

El peso cambia el resultado

Esas cifras no se reparten por igual. La asociación más fuerte con un menor riesgo apareció en las personas con un IMC inferior a 25. En las que superaban un IMC de 30, en cambio, el consumo moderado se vinculó a un 26 % más de riesgo de enfermedad metabólica y a un 40 % más de hipertensión.

Los investigadores no hallaron una relación significativa entre la marihuana y la hiperlipidemia o el hígado graso no alcohólico. También advierten de que el estudio es observacional, así que no permite afirmar que el cannabis cause ninguno de estos efectos, aunque sí sugiere que interactúa con el metabolismo de forma más compleja de lo que se pensaba.

Qué se sabía antes

Investigaciones anteriores ya habían señalado que el sistema endocannabinoide interviene en la regulación del metabolismo energético. Cuando funciona bien, ayuda a equilibrar cómo se almacena y se gasta la energía; cuando se altera, puede favorecer la obesidad, la diabetes y la acumulación de grasa visceral. Algunos cannabinoides, como el THCV y el CBD, influyen en el metabolismo incluso en sentido contrario al conocido aumento del apetito.

De hecho, aunque el cannabis puede hacer que se coma más, varios estudios han encontrado que los consumidores suelen tener un IMC más bajo que quienes no consumen, en línea con el nuevo trabajo. Otros estudios longitudinales han asociado el consumo persistente a un mejor perfil cardiometabólico, con menor presión arterial, mejores niveles de colesterol y menos triglicéridos.

La otra cara también está documentada. Hay trabajos que relacionan el consumo regular con riesgos cardiovasculares, como más probabilidad de insuficiencia cardíaca o de accidentes cerebrovasculares, sobre todo en personas con factores de riesgo previos. El cannabis puede afectar además a la función cerebral, a la presión arterial en el rato posterior al consumo y a la capacidad de conducción.

Sobre el autor
Mario Blunt escribe sobre cannabis desde 2001. Empezó en papel, en la revista Yerba, y siguió en medios digitales como La Marihuana (lamarihuana.com); ambas cabeceras ya han cerrado. Antes de escribir ya era usuario y defensor del cannabis, y esa experiencia se nota en sus textos sobre regulación, cultivo y cultura cannábica. En Diario420 firma con seudónimo.
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