Fumar marihuana redujo de forma significativa el consumo de alcohol en un experimento con 157 adultos realizado por investigadores de la Universidad de Brown. El estudio, financiado por el Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo (NIAAA) de EE. UU., observó que quienes fumaron cannabis con más THC bebieron un 27 % menos.
La relación entre cannabis y alcohol interesa por la llamada «sobriedad californiana», la costumbre de limitar el alcohol y otras drogas sin dejar el cannabis.
Un bar simulado en el laboratorio
Los participantes consumían alcohol y cannabis al menos dos veces por semana. En un entorno que imitaba un bar, fumaron porros con distintas concentraciones de THC: 7,2 %, 3,1 % y 0,03 %, este último como placebo. Después se les expuso a estímulos relacionados con el alcohol y se midió cuánto bebían voluntariamente durante dos horas.
El grupo del 7,2 % de THC redujo su consumo de alcohol un 27 %, y el del 3,1 %, un 19 %. El cannabis también rebajó de inmediato las ganas de beber y retrasó la primera copa. El grupo placebo, en cambio, bebió más, en lo que los autores describen como un aumento compensatorio.
Los investigadores barajan varias explicaciones. El cannabis podría producir una saciedad intoxicante que quita las ganas de otra sustancia, y los consumidores ajustarían lo que beben a su estado de intoxicación para llegar al nivel buscado. El uso frecuente podría además modular el sistema endocannabinoide y afectar a la recompensa y la motivación hacia el alcohol.
Sin pruebas para tratar el alcoholismo
El estudio se centró en el THC, aunque investigaciones anteriores sugieren que el CBD también reduce el consumo de alcohol, y que fumar flores ricas en CBD podría tener un efecto aún mayor.
Los autores advierten de que no se debe recomendar el cannabis como tratamiento del alcoholismo sin más pruebas. Hace falta investigación clínica sobre distintos cannabinoides, sobre el uso simultáneo o sucesivo con alcohol y sobre los resultados clínicos y los riesgos. El trabajo se suma a los que respaldan el modelo de sustitución, que plantea usar cannabis para reducir el consumo de sustancias más dañinas, pero todavía no permite hablar de una estrategia terapéutica segura.
La tendencia ya se ve en las encuestas: 4 de cada 5 adultos que toman bebidas con cannabis dicen haber reducido el alcohol, y más del 20 % lo ha dejado por completo. Millennials y generación Z recurren a bebidas con THC en sus reuniones sociales, y la mayoría de los estadounidenses considera la marihuana más saludable que el alcohol y espera su legalización nacional en los próximos cinco años. Para médicos y responsables políticos, el reto es acompañar a quienes ya usan el cannabis como sustituto sin añadir riesgos.