quien consume cannabis

Quien consume cannabis a menudo camina algo distinto, aunque sin problemas visibles

Mario Blunt
22 de noviembre de 2025 · Actualizado el

Un grupo de investigadores australianos ha comprobado que quien consume cannabis de forma habitual camina de manera ligeramente distinta, aunque esas diferencias solo se detectan en el laboratorio. El estudio, publicado en Drug and Alcohol Dependence, es uno de los primeros en medir con precisión si el consumo crónico deja huella en la marcha y el equilibrio.

Hay razones para sospecharlo. El THC, el principal componente psicoactivo del cannabis, se une a los receptores CB1, repartidos por todo el sistema nervioso central y muy concentrados en zonas ligadas al movimiento: los ganglios basales, el cerebelo, la corteza motora y la médula espinal. Al activarse pueden frenar la liberación de neurotransmisores, lo que afecta a la coordinación y el equilibrio. Ya se sabía que la intoxicación aguda altera el equilibrio según la dosis; lo que faltaba era conocer los efectos a largo plazo.

Cómo se hizo el estudio

Los investigadores compararon a 22 consumidores habituales de cannabis, con una edad media de 24 años, con 22 personas que no lo consumían, de 25 años de media. Analizaron su forma de andar y su equilibrio con sistemas de captura de movimiento y plataformas de fuerza, y les hicieron exploraciones neurológicas clínicas.

Al caminar, los consumidores mostraron una mayor velocidad angular de la rodilla, más flexión y rango de movimiento en el codo y menos flexión del hombro. En cambio, no hubo diferencias significativas en el equilibrio ni en las pruebas neurológicas.

Diferencias medibles, pero no visibles

Los cambios fueron estadísticamente significativos, pero no detectables en la clínica: se miden en el laboratorio y no se traducen en síntomas ni en problemas motores en la vida diaria.

Los autores creen que podrían deberse a alteraciones sutiles del sistema motor causadas por el consumo crónico. Estudios en animales y en personas han mostrado que el THC puede modificar la estructura sináptica y reducir la densidad de la sustancia blanca en algunas regiones del cerebro, además de afectar a la memoria y al control ejecutivo. Aun así, el trabajo concluye que los efectos sobre la marcha son leves y que hace falta más investigación para saber si se acentúan con la edad o con más años de consumo.

La pregunta afecta a mucha gente. El 3,9 % de la población adulta mundial ha consumido cannabis, y en Oceanía la prevalencia es especialmente alta: en Australia, el 35 % de los mayores de 14 años lo ha probado, con una edad media de inicio de 16,7 años.

Sobre el autor
Mario Blunt escribe sobre cannabis desde 2001. Empezó en papel, en la revista Yerba, y siguió en medios digitales como La Marihuana (lamarihuana.com); ambas cabeceras ya han cerrado. Antes de escribir ya era usuario y defensor del cannabis, y esa experiencia se nota en sus textos sobre regulación, cultivo y cultura cannábica. En Diario420 firma con seudónimo.
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