El 91% de los pacientes de 65 años o más tratados con cannabis medicinal en una clínica especializada de Colombia mejoró en su síntoma principal, ya fuera el dolor, el insomnio o los problemas de ánimo o conducta. Así lo recoge un estudio basado en datos reales de esa clínica, sin que ningún paciente empeorase.
El cannabis medicinal en adultos mayores se ha estudiado poco, porque esta población suele quedar fuera de los ensayos clínicos pese a acumular enfermedades crónicas, muchos fármacos a la vez y problemas de dolor, sueño y ánimo. El trabajo colombiano aporta datos sobre cómo responden estos adultos mayores al tratamiento.
Cómo se hizo el estudio
La investigación revisó los historiales de 124 pacientes mayores de 65 años que empezaron a tomar cannabis medicinal bajo supervisión médica. De ellos, 44 acudieron a una revisión a los tres meses, lo que permitió seguir la evolución de sus síntomas. La mayoría no había consumido marihuana nunca.
Los diagnósticos más habituales fueron trastornos musculoesqueléticos y otros relacionados con el dolor, cáncer y enfermedades neurológicas, degenerativas o no. El tratamiento buscaba aliviar el dolor, mejorar el ánimo o la conducta, tratar el insomnio y reducir los síntomas motores.
Los médicos puntuaron la gravedad de cada síntoma en una escala de cuatro niveles (0, ausente; 1, leve; 2, moderado; 3, grave), según cómo afectaba a la autonomía del paciente, a sus actividades básicas e instrumentales y a su participación en la vida diaria.
Mejoras en dolor, sueño y ánimo
La gravedad bajó de forma significativa en los tres grandes apartados. En la segunda visita habían mejorado el 67,7% de los pacientes con dolor, el 65,4% de los que padecían insomnio y el 73,9% de quienes tenían síntomas anímicos o conductuales. La primera mejoría llegó de media a los tres meses en el dolor, a los dos en el insomnio y al mes en el estado de ánimo.
El estudio considera mejoría una bajada de al menos un punto en la escala, y el 91% de los participantes la alcanzó. La remisión completa fue poco común, aunque algunos pacientes dijeron haberse librado del todo del dolor, el insomnio o los problemas de ánimo. Hubo también mejoras en síntomas digestivos y motores, apetito, bienestar general y fuerza física, pero sin significación estadística.
Dosis bajas y pocos efectos adversos
Las dosis eficaces fueron bajas, por lo general unos pocos miligramos diarios de THC, CBD o CBG, sobre todo en aceites por vía oral. Alrededor de un tercio de los pacientes tuvo efectos adversos leves o moderados, como somnolencia o mareo. No hubo efectos graves, caídas ni ingresos hospitalarios relacionados con el tratamiento.
La carga total de medicamentos se mantuvo estable, pero una cuarta parte de los pacientes redujo o dejó otros fármacos, entre ellos benzodiacepinas, opioides y antiinflamatorios. En geriatría, donde el exceso de medicación es un problema frecuente, el dato tiene interés.
Los autores advierten de que se trata de un estudio observacional y que no permite afirmar que el cannabis sea la causa de las mejoras. Ya se preparan estudios más amplios en Colombia, Argentina y Chile para medir con más solidez su eficacia y seguridad.