Un equipo de la Universidad de Messina (Italia) ha desarrollado un sistema automatizado y miniaturizado para detectar pesticidas en flores de Cannabis sativa L. El trabajo, publicado en Analytica Chimica Acta, adapta el método QuEChERS y obtiene mejores resultados que el procedimiento manual con mucha menos muestra y menos disolventes.
El control de pesticidas es uno de los puntos débiles del sector, tanto en el cannabis medicinal como en el recreativo. En Europa no existen límites máximos de residuos específicos para esta planta, así que productores y laboratorios trabajan con metodologías tomadas de otros ámbitos, sobre todo del alimentario.
QuEChERS (siglas de Quick, Easy, Cheap, Effective, Rugged and Safe) se usa desde hace años para analizar alimentos y muestras ambientales. Es eficaz, pero manual: exige tiempo, manipulación constante y bastante cantidad de reactivos.
Cómo funciona el sistema
Los investigadores conectaron una estación robótica de preparación de muestras a un equipo de cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas en tándem (GC-MS/MS), de modo que el proceso es continuo y reproducible. Cada análisis necesitó solo 50 mg de flor, frente a los 2 gramos del método manual, es decir, 40 veces menos muestra. La preparación completa dura 20 minutos.
El sistema también reduce el agua, el acetonitrilo, las sales y los adsorbentes que se emplean, genera menos residuos y expone menos al analista a los disolventes. Según los autores, la automatización ayuda además a manejar una matriz tan complicada como la flor de cannabis, cargada de cannabinoides, ceras, terpenos y pigmentos que pueden interferir en la extracción y la cuantificación.
Mejores resultados que el método manual
El método se validó conforme a las directrices europeas SANTE/11312/2021v2026, que fijan los criterios para analizar pesticidas en alimentos y piensos. El equipo midió linealidad, recuperación, precisión, límites de cuantificación y robustez.
Con el sistema automatizado, 36 de 44 pesticidas quedaron dentro del rango de recuperación aceptado (60-140 %), frente a 23 de 44 con el procedimiento manual. La recuperación media pasó del 58,48 % al 81,52 %, y la mediana, del 61,02 % al 85,89 %.
Trazas en todas las muestras italianas analizadas
Para probarlo en condiciones reales, los investigadores analizaron 10 muestras de cannabis de bajo THC producidas en Italia. Todas tenían residuos de pesticidas, aunque en concentraciones muy bajas, por debajo del límite de cuantificación.
El propiconazol apareció en las 10 muestras, los isómeros de MGK-264 en 7, el clorpirifos en 2 y el etoprop en 1, siempre en trazas.
El estudio evaluó también el impacto ambiental del proceso y concluye que es más sostenible que el manual, por el menor tamaño de muestra, el menor consumo de disolventes, sales y adsorbentes y la menor cantidad de residuos. Mientras Europa no fije límites de residuos propios para el cannabis, herramientas así son las que tienen a mano laboratorios, productores y reguladores para vigilar la calidad de la flor.