Investigadores de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Zúrich y la Universidad Técnica de Múnich han identificado 52 compuestos responsables del olor de las flores secas de cannabis, 38 de ellos nunca descritos antes en este material. El trabajo, publicado en septiembre de 2025 por la American Chemical Society en el Journal of Agriculture and Food Chemistry, es el primer estudio exhaustivo y guiado por el olfato humano sobre el tema.
Los autores querían ir más allá de los terpenos, el THC y el CBD para entender el aroma en flores secas de cannabis. De esos 52 compuestos odoractivos, seis eran completamente nuevos para cualquier material de la planta. Una de las conclusiones es que solo una pequeña parte de los compuestos volátiles contribuye al aroma general.
Técnicas de la ciencia de los alimentos
Para separar lo que se huele de lo que no, el equipo recurrió a herramientas habituales en la ciencia de los alimentos, como la cromatografía de gases-olfatometría y el análisis por dilución de extractos aromáticos. Con ellas determinaron qué compuestos volátiles influyen de verdad en la percepción humana del aroma.
Entre los compuestos hallados hay terpenos, ésteres, moléculas de azufre, compuestos fenólicos, ácidos volátiles y furanonas, que se combinan para dar olores que van de lo dulce y floral a lo terroso y acre. Estos son algunos ejemplos:
| Aroma percibido | Compuestos responsables |
|---|---|
| Sudor | Ácido butanoico, ácido hexanoico, ácido 2-metilbutanoico |
| Palomitas de maíz | 2-acetilpirazina |
| Pimiento morrón | 3-isobutil-2-metoxipirazina |
| Avena dulce | (2E,4E,6Z)-nona-2,4,6-trienal, α-terpineol |
| Otros aromas comunes | Afrutado, pino, lúpulo, humedad, hongos, clavo |
El estudio detectó además moléculas azufradas como el 3-metilbut-2-eno-1-tiol y la 4-metil-4-sulfanilpentan-2-ona, que aportan notas intensas y penetrantes y que nunca se habían observado en flores secas de cannabis.
Qué puede cambiar para la industria
Según el estudio, el aroma podría predecir el atractivo para el consumidor mejor incluso que el contenido de THC o CBD. Los cultivadores ya seleccionan variedades por su perfil aromático, y este trabajo les da una base científica para hacerlo con más precisión. También permitiría aplicar técnicas de cata parecidas a las del vino o el café, donde los matices del aroma definen la calidad y el precio.
La investigación enlaza con trabajos anteriores que alertan de la pérdida de biodiversidad del cannabis por un cultivo centrado en producir cannabinoides rápido y en abundancia, y con estudios que muestran que el nombre de las variedades a menudo no refleja su composición química ni su perfil aromático. Los autores consideran que su trabajo sienta las bases para futuras investigaciones que validen y reconstruyan aromas concretos.