En los países donde se vende más cannabis medicinal legal se fuma menos tabaco. Es la principal conclusión de un estudio internacional con datos de 20 países, firmado por investigadores con sede en Alemania y Líbano, que encontró una fuerte asociación negativa entre el consumo de tabaco y las ventas de marihuana medicinal. Los autores lo interpretan como un «efecto de sustitución»: cuando el cannabis medicinal es accesible, muchas personas lo usan en lugar del tabaco.
El trabajo halló también una relación negativa entre el consumo de anfetaminas y las ventas de cannabis medicinal, lo que apunta a que podría estar desplazando el uso de otros estimulantes. El estudio vincula además el cannabis medicinal con una mejor calidad de vida, sobre todo en quienes consiguen fumar menos.
Un mercado que crece
Tras legalizar el cannabis medicinal, los países analizados registraron un aumento medio de 26,06 toneladas anuales en las ventas. Si se excluye a Estados Unidos, que los autores consideran un caso atípico por el tamaño de su mercado, la media queda en 20,05 toneladas, una cifra que sigue indicando una expansión sostenida.
Los investigadores concluyen que un mercado bien regulado puede generar beneficios económicos duraderos. Para lograrlo recomiendan establecer marcos legales completos, regular las licencias y los estándares de producción, facilitar el acceso al producto, eliminar trabas burocráticas y mejorar la información al consumidor.
Los autores advierten, eso sí, de que se trata de un estudio ecológico: sus resultados reflejan asociaciones a escala de población y no demuestran efectos causales en cada individuo. Aun así, aportan datos empíricos al debate sobre la legalización, la salud pública, la política económica y el comportamiento del consumidor.
Otros trabajos sobre cannabis y alcohol
El estudio llega en un momento de interés científico por el cannabis como alternativa al alcohol. Investigadores de la Universidad de Sídney concluyeron que el cannabidiol (CBD), un componente no intoxicante de la planta, podría reducir el consumo voluntario de alcohol. Otro trabajo publicado en Nature sugiere que el CBD puede servir para tratar el trastorno por consumo de alcohol (TCA), porque alivia la abstinencia, reduce el riesgo de recaída y tiene efectos neuroprotectores.
Los hábitos sociales también se mueven. Una encuesta reciente a 1.000 jóvenes profesionales de Estados Unidos reveló que uno de cada tres millennials y trabajadores de la generación Z prefiere bebidas con THC en lugar de alcohol en planes como las «happy hours».