revolución del cannabis

Cannabis en Lesoto: del cultivo tradicional al primer país africano que legalizó su producción

Mario Blunt
4 de junio de 2025 · Actualizado el

Lesoto, un pequeño país montañoso rodeado por completo por Sudáfrica, fue en 2017 el primer Estado africano en legalizar la producción de cannabis con fines medicinales y comerciales. La planta lleva siglos presente en su territorio: se ha usado en rituales, en la medicina tradicional y como fuente de ingresos para muchas comunidades, y su geografía, su pasado colonial y su relación con el mercado internacional han marcado cómo se cultiva y se consume.

Siglos de cultivo en las montañas

El cannabis llegó a África desde Asia hace más de mil años y se incorporó a las prácticas culturales y medicinales de la región. En la medicina tradicional de Lesoto se empleaba contra el dolor, la inflamación y las enfermedades respiratorias, en infusiones y ungüentos, y algunas comunidades le atribuían la capacidad de purificar el cuerpo y la mente.

También tenía un lugar en reuniones comunitarias, ceremonias espirituales y rituales de sanación. Algunos ancianos aún recuerdan la época en que la planta se consideraba sagrada y se usaba en ceremonias.

Durante la época colonial, los británicos regularon su consumo en Lesoto y en toda la región sudafricana, pero el cultivo siguió en el campo, donde muchas familias vivían de él. Con el tiempo, el clima, la abundancia de tierra fértil y una economía agrícola tradicional convirtieron al país en uno de los grandes productores de cannabis de África. En zonas rurales con pocas salidas laborales, ha sido durante generaciones una fuente de ingresos, a menudo ilegal.

El cannabis de Lesoto tiene fama de calidad y está adaptado al clima de montaña. Entre las variedades más comunes figuran la Lesotho Gold, una variedad local resistente a condiciones extremas y de efecto psicoactivo potente; las sativas africanas, que predominan en la región y tienen un efecto estimulante, y los híbridos modernos que se cultivan para la demanda internacional, entre ellos variedades ricas en cannabidiol (CBD).

Qué permite la ley desde 2017

El Gobierno creó un marco legal que permite a empresas internacionales cultivar en el país. Eso atrajo inversiones importantes y nuevos empleos. Grandes compañías han levantado plantaciones con estándares internacionales, y Lesoto aspira a convertirse en un centro exportador de cannabis medicinal gracias a su clima y a unos costes de producción relativamente bajos.

El consumo recreativo, en cambio, sigue siendo ilegal. Poseer cannabis sin autorización puede acarrear sanciones, aunque la aplicación de la ley varía según la región y la cantidad.

Exportaciones y desigualdades

Desde la legalización, la industria del cannabis medicinal ha crecido con fuerza. Lesoto ya exporta a mercados de Europa y América, y se estudia el potencial terapéutico del cannabis producido en el país. La actividad ha generado empleo, pero los beneficios no se reparten por igual.

El rumbo del sector dependerá de cómo siga regulando el Gobierno la producción y de la evolución del mercado mundial. De momento, el país ha pasado de ser un productor tradicional a convertirse en una referencia de la industria regulada del cannabis medicinal en África.

Sobre el autor
Mario Blunt escribe sobre cannabis desde 2001. Empezó en papel, en la revista Yerba, y siguió en medios digitales como La Marihuana (lamarihuana.com); ambas cabeceras ya han cerrado. Antes de escribir ya era usuario y defensor del cannabis, y esa experiencia se nota en sus textos sobre regulación, cultivo y cultura cannábica. En Diario420 firma con seudónimo.
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