Desde julio de 2023, los adultos de Luxemburgo pueden cultivar hasta cuatro plantas de cannabis para consumo propio. La medida, parte de una reforma que despenaliza el consumo sin llegar a legalizarlo, ha aliviado a los tribunales, pero también ha traído confusión legal, un mercado negro que sigue activo y preocupación por los jóvenes.
El cannabis en casa tiene reglas estrictas. Se pueden cultivar hasta 4 plantas por hogar, a partir de semillas (se recomienda guardar el justificante de compra), y el consumo debe ser solo personal y en el domicilio de quien cultiva. Siguen prohibidos la venta, el transporte y la compra, cultivar para otros, permitir el acceso a menores y compartir el consumo con otras personas, incluso dentro de casa.
El Ministerio de Justicia insiste en que se trata de una despenalización, no de una legalización. La diferencia ha provocado malentendidos, por ejemplo en fiestas privadas donde varios invitados fuman: solo el residente puede hacerlo dentro de la ley.
Tolerancia cero al volante y poco control
La policía recuerda que la tolerancia cero al volante sigue vigente. A diferencia del alcohol, el THC permanece en el organismo durante semanas, de modo que alguien puede dar positivo días después de haber consumido aunque ya no esté bajo sus efectos. Las consecuencias van desde la retirada del permiso y advertencias judiciales hasta sanciones graves en caso de accidente.
Aunque la norma es clara, no hay registros ni controles activos sobre quién cultiva, cómo lo hace o si cumple la ley. La policía depende de hallazgos casuales o de otras investigaciones para detectar infracciones, y si antes eran habituales las denuncias por olor, ahora es más difícil distinguir lo legal de lo que no lo es.
El objetivo de debilitar el mercado ilegal tampoco se ha cumplido: los traficantes siguen activos, en parte porque cultivar en casa exige recursos y conocimientos. Además ha aparecido una nueva forma de tráfico: jóvenes que venden en el colegio el cannabis que cultivan sus padres.
Consumo alto y más THC
Según el Informe Nacional sobre Drogas 2025, el 70,4% de los encuestados consumió cannabis en el último año y el 60% en los últimos 30 días. Entre los jóvenes de 15 a 18 años, el 15% lo hizo en el último mes. Los análisis de aguas residuales sitúan a Luxemburgo en el quinto puesto en consumo. Impuls, un servicio de atención a las adicciones, advierte de que cada vez menos jóvenes piden ayuda, lo que podría reflejar una normalización preocupante.
En 2024 se registraron los niveles de THC más altos en productos incautados: 16,4% en la hierba, 33,5% en la resina y 88,7% en el aceite de hachís. Son concentraciones especialmente peligrosas para cerebros todavía en desarrollo y difíciles de controlar en los cultivos domésticos.
Menos juicios y nuevas multas
La reforma sí ha descargado a la justicia. La policía puede multar en el acto por posesión o consumo en público sin abrir un proceso judicial, lo que ha ahorrado 700 casos a los tribunales y ha dejado 100.000 € de ingresos al Estado. Las cuantías se actualizaron así:
| Infracción | 2024 | 2025 (desde octubre) |
|---|---|---|
| Consumo en público | 55 € | 48 € |
| Transporte/posesión ≤ 3 g | 278 € | 313 € |
La policía e Impuls coinciden en que la intervención temprana es esencial y en que padres y educadores deben hablar abiertamente del consumo y sus riesgos. La legalización parcial, subrayan, no debe entenderse como una forma de restar importancia al cannabis, sobre todo entre los menores.