Un equipo de investigadores surcoreanos ha identificado un nuevo cannabinoide en la planta de marihuana, la cannabielsoxa. En el mismo trabajo aislaron otros seis cannabinoides conocidos y tres compuestos de tipo cloro que nunca se habían descrito en las flores de Cannabis sativa.
El estudio analizó la actividad antitumoral de 11 compuestos de la planta en células de neuroblastoma, un cáncer infantil agresivo. Siete mostraron una fuerte actividad inhibitoria. La cannabielsoxa, en cambio, no tuvo efecto tóxico sobre las células cancerosas analizadas.
Firman la investigación expertos de la Universidad de Wonkwang, la Universidad Kyung Hee, la Universidad Kookmin, el Ministerio de Seguridad de Alimentos y Medicamentos de Corea y el Instituto Nacional de Ciencias Hortícolas y Herbales.
Un metaanálisis sobre cannabis y síntomas del cáncer
Por otra parte, un estudio publicado en Frontiers in Oncology ha realizado el mayor metaanálisis sobre cannabis medicinal y síntomas del cáncer, con más de 10.600 estudios. Sus autores hablan de un «consenso científico abrumador» sobre los beneficios del cannabis para aliviar el dolor, el estrés, la ansiedad y los problemas de sueño.
Al comparar los trabajos que concluían que el cannabis era ineficaz con los que hallaban efectos positivos, encontraron tres de los segundos por cada uno de los primeros. Para los autores, esa proporción respalda su uso como terapia complementaria en pacientes oncológicos.
Otras investigaciones recientes
Investigadores estadounidenses han identificado varios cannabinoides menores con posibles efectos anticancerígenos en cánceres hematológicos, un resultado que, según ellos, justifica seguir investigando. Un estudio publicado en Discover Oncology observó que el delta-9 THC, el CBD y el CBG pueden frenar el crecimiento y la propagación de tumores por distintos mecanismos, aunque sus autores señalan las barreras regulatorias y la falta de dosis óptimas para uso clínico.
En la Universidad de Colorado, otra investigación asoció el consumo de cannabis en pacientes con cáncer con un alivio de los síntomas y con una mejor cognición tras dos semanas de uso, en contra de la idea de que siempre empeora la claridad mental. El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) de Estados Unidos estima que entre el 20 % y el 40 % de los pacientes en tratamiento usan derivados del cannabis para controlar los efectos secundarios, y en 2023 los Institutos Nacionales de Salud (NIH) destinaron 3,2 millones de dólares a estudiar cómo puede influir el cannabis en la eficacia de la inmunoterapia.
El uso del cannabis como tratamiento sigue encontrando obstáculos: es ilegal o está restringido en muchos países, faltan dosis seguras y eficaces establecidas, sobre todo en oncología, y su precio dificulta el acceso a los pacientes con menos recursos. Hacen falta además más ensayos clínicos en humanos que confirmen su seguridad y eficacia.