El consumo de cannabis entre los menores ha bajado en Alemania desde la legalización, según un informe provisional encargado por el Ministerio de Salud federal para evaluar la ley que entró en vigor en abril de 2024. El análisis repasa sus efectos sobre la salud pública, la seguridad vial, la economía y el mercado ilícito.
Menos jóvenes fumando es el dato que más pesa en el debate, porque contradice uno de los principales argumentos de quienes se oponían a la reforma. Entre los adultos no se aprecian cambios bruscos: el aumento gradual del consumo que se observa desde 2011 continúa, pero no se ha acelerado. Tampoco han crecido de forma significativa los accidentes de tráfico ni los casos de conducción bajo los efectos del cannabis.
El mercado ilegal resiste
Donde la ley no ha funcionado todavía es en el mercado negro, que no se ha reducido de forma significativa. El informe lo atribuye a la escasa implantación del modelo legal, con pocos clubes sociales y sin una industria comercial amplia que permita a los consumidores pasarse al circuito regulado.
Entre las propuestas, los autores plantean simplificar el marco legal para facilitar la aprobación y el funcionamiento de los clubes, y no recomiendan cambiar el límite de posesión actual, fijado en 25 gramos.
Reacciones políticas
Carmen Wegge, del SPD, defiende que la legalización fue un paso correcto y destaca la reducción de procesos penales y la protección de la salud pública. Nina Warken, de la CDU, se muestra preocupada por algunas tendencias y pide estudiar medidas adicionales.
El exministro de Salud Karl Lauterbach recuerda que la bajada del consumo juvenil era esperable y pide que no se pongan trabas a los clubes de cultivo. La exdiputada Kristine Lütke celebra el descenso entre los jóvenes y cree que no hay ninguna urgencia en modificar la ley.
La opinión pública se ha movido en la misma dirección: el apoyo a la legalización ha pasado del 50 % de años anteriores al 59 % tras la entrada en vigor de la ley. Los votantes de la CDU y la CSU son los únicos, entre los grandes partidos, en los que una mayoría quiere revertir la reforma.
Informe final en 2028
Alemania ha impulsado además el diálogo internacional sobre políticas de cannabis con conferencias en las que han participado Malta, Luxemburgo, Países Bajos, República Checa, Suiza y Estados Unidos. Malta fue el primer país europeo en legalizar el cannabis, en 2021, y Luxemburgo le siguió en 2023.
El informe concluye que la legalización no ha acabado con el mercado ilegal, pero sí ha tenido efectos positivos en salud pública y justicia penal. La evaluación completa llegará con el informe final, previsto para abril de 2028. Mientras tanto, siguen en marcha programas piloto en ciudades como Fráncfort y Hanford para ampliar el acceso regulado al cannabis.