Las acciones de las empresas de cannabis se dispararon en Wall Street después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, compartiera en Truth Social una publicación con un vídeo promocional del Commonwealth Project, una iniciativa que defiende el uso del cannabidiol (CBD) derivado del cáñamo para mejorar la calidad de vida de las personas mayores.
El vídeo, de casi tres minutos, repasa los beneficios terapéuticos del CBD y propone que Medicare, el seguro público estadounidense, cubra estos productos. También cita un estudio de PricewaterhouseCoopers que calcula un ahorro de hasta 64.000 millones de dólares anuales si el cannabis se integrara plenamente en el sistema sanitario. Para los inversores, el gesto fue una señal de que Trump podría poner en marcha el motor del cannabis medicinal.
Subidas de hasta el 60 % en bolsa
La reacción fue inmediata. Tilray Brands subió un 60,9 %, Canopy Growth un 17,2 % y Cronos Group un 12,9 %. Los fondos cotizados (ETF) centrados en el cannabis también se dispararon: el AdvisorShares Pure US Cannabis (MSOS) ganó más del 20 % en una sola jornada. Los inversores descuentan una posible reforma regulatoria que cambiaría el sector en Estados Unidos.
Trump ha dado a entender que su administración estudia pasar la marihuana de la Lista I, reservada a drogas con alto potencial de abuso y sin uso médico aceptado, a la Lista III, en la que figuran sustancias como la codeína o el Tylenol con receta. No supondría la legalización federal, pero reduciría las sanciones penales por posesión o venta, daría más margen a la investigación médica, permitiría a las farmacéuticas desarrollar tratamientos con cannabis y eliminaría barreras fiscales como la Sección 280E, que impide a las empresas del sector deducir gastos. Eso podría liberar miles de millones en inversiones y facilitarles el acceso a los mercados financieros.
Un mensaje dirigido a los mayores
El foco en la tercera edad no parece casual. El vídeo insiste en que el CBD puede aliviar el dolor crónico, el insomnio y otros problemas de salud habituales en esas edades. La apuesta permite presentar el cannabis como una solución médica y no recreativa, y a la vez dirigirse a un grupo de votantes decisivo en las elecciones que tradicionalmente ha sido más conservador en materia de drogas.
La ciencia, sin embargo, es más prudente. Los expertos advierten de que la evidencia sobre el CBD todavía es limitada y a veces contradictoria. Investigadoras como Angela Bryan, de la Universidad de Colorado, y Alison Moore, de la Universidad de California, recomiendan a las personas mayores consultar con un médico antes de usar cannabis, sobre todo si toman varios medicamentos.
Resistencia republicana y efecto fuera de EE. UU.
Trump podría encontrar oposición en su propio partido. Algunos legisladores republicanos impulsan medidas para endurecer las leyes sobre el cáñamo y el CBD, lo que complicaría su producción y venta. Además, aunque Trump votó a favor de legalizar la marihuana en Florida, la propuesta no llegó al 60 % necesario para aprobarse, una muestra de la división entre los votantes conservadores.
Fuera del país, en México los profesionales del sector cannábico siguen el cambio con interés porque podría facilitar el acceso a financiación e inversión en la región. En Europa, donde el debate sobre el cannabis medicinal también está abierto, la decisión estadounidense podría influir en futuras reformas.
Trump ha prometido decidir sobre la reclasificación «en las próximas semanas». La industria del cannabis en Estados Unidos ya genera más de 34.000 millones de dólares al año, y una reclasificación la trataría menos como una sustancia estigmatizada y más como una herramienta de salud pública.