Los pacientes con cáncer que consumen productos con THC y CBD dicen notar más alivio del dolor que quienes toman solo CBD, mientras que estos últimos destacan sobre todo la mejora emocional. Es el resultado principal de una encuesta publicada en Frontiers in Psychiatry y financiada por el Gobierno federal de Estados Unidos, que pide además que los seguros médicos cubran el cannabis.
El trabajo compara THC vs. CBD en pacientes con cáncer a partir de las respuestas de 65 personas que consumen cannabis de forma habitual. Lo firman investigadores de la Universidad de Wisconsin, la Universidad de Pensilvania, Johns Hopkins y la Fundación Realm of Caring, que querían saber qué productos usan los pacientes, qué beneficios perciben y cómo cambian según el contenido de cada cannabinoide.
Dos perfiles distintos de alivio
El alivio del dolor fue el beneficio más citado en todos los grupos, pero con diferencias. Quienes tomaban THC y CBD lo describieron como más frecuente e intenso. Quienes usaban solo CBD subrayaron la regulación emocional, un efecto que estudios anteriores relacionan con la acción del CBD sobre las vías de la ansiedad y el estado de ánimo. Ambos grupos mencionaron también un sueño mejor, relajación física, menos medicación convencional y más apetito, aunque con distinta intensidad.
Los autores analizaron además cómo se conectan esos beneficios entre sí. En el grupo de solo CBD, el alivio del dolor iba ligado sobre todo a la regulación emocional y, después, a la reducción de medicación, el sueño y la relajación física, y estos tres últimos aspectos estaban muy relacionados entre sí. En el grupo de THC y CBD, el dolor se asoció más al sueño y a la relajación física. Según su lectura, el THC refuerza la parte física del alivio y el CBD aporta estabilidad emocional, de modo que las mezclas podrían servir mejor para síntomas físicos intensos y el CBD aislado para quien busca equilibrio emocional sin efectos psicoactivos.
Estigma, precios y falta de cobertura
Preguntados por las dificultades de acceso, los pacientes señalaron el estigma asociado al THC, sobre todo entre las personas mayores o en entornos conservadores, el alto coste tanto de los productos con predominio de CBD como de las mezclas, y la falta de cobertura de los seguros, que les obliga a asumir gastos elevados de forma continuada. Para los investigadores, estas barreras pueden empeorar la calidad de vida de personas que ya soportan tratamientos agresivos.
El estudio tiene limitaciones que sus autores reconocen: la muestra es pequeña (65 pacientes), los datos proceden de autoinformes y no se analizaron en laboratorio los productos consumidos. Los resultados encajan con investigaciones previas, pero hacen falta estudios más amplios, con grupos de control, medidas objetivas y formulaciones concretas.
Lo que dicen otros trabajos
Otras investigaciones recientes han descrito el uso del cannabis para manejar el dolor, la ansiedad, el insomnio, el malestar emocional y los efectos secundarios de la quimioterapia. Algunas atribuyen al CBD y a otros cannabinoides un potencial antitumoral en el glioblastoma y el cáncer de mama, o capacidad para potenciar la quimioterapia, y muchos supervivientes dicen haberse beneficiado del CBD tras el diagnóstico. También se ha estudiado si el CBD podría actuar como agente anticancerígeno en humanos y animales.
En el terreno político, algunas figuras públicas y responsables de políticas antidroga han llegado a calificar la marihuana medicinal de opción “fantástica” para enfermos graves. Los autores del estudio concluyen que el THC y el CBD tienen papeles terapéuticos complementarios y que eliminar las barreras económicas podría mejorar la calidad de vida de estos pacientes.