el tonto” con la marihuana

Por qué a algunos les da el tonto con la marihuana: lo que pasa en el cerebro

Mario Blunt
7 de octubre de 2025 · Actualizado el

Basta una palabra absurda o una mirada cómplice para que un grupo de amigos acabe llorando de risa después de compartir un porro. Es lo que en España se conoce como que a alguien «le da el tonto» con la marihuana, uno de los efectos más reconocibles del cannabis. Detrás hay una explicación química y también social.

Para entender por qué te da «el tonto» con la marihuana hay que empezar por el tetrahidrocannabinol (THC), el principal compuesto psicoactivo de la planta. Su estructura se parece a la de la anandamida, un endocannabinoide que el propio cuerpo produce para regular el estado de ánimo, el apetito y la percepción. Al consumir cannabis, el THC se une a los receptores CB1 del sistema endocannabinoide, muy abundantes en el cerebro, y pone en marcha una cadena de reacciones.

Dopamina y zonas del cerebro que se activan

Uno de los primeros efectos es la liberación de dopamina, a menudo llamada «hormona de la felicidad», que produce euforia, relajación y despreocupación. En ese estado el cerebro responde mejor a los estímulos positivos y se debilita el filtro que normalmente decide qué es gracioso y qué no. Cualquier detalle, por pequeño que sea, puede desatar una carcajada.

Los estudios con resonancia magnética funcional (IRMf) han mostrado que el THC aumenta el flujo sanguíneo en varias regiones relacionadas con el humor. El lóbulo frontal derecho y el temporal izquierdo, que procesan chistes, ironías y contextos lingüísticos, se activan más de lo normal, lo que lleva a sobreinterpretar la realidad en busca de dobles sentidos cómicos.

También intervienen el cerebelo y el núcleo accumbens. El primero se asocia a la coordinación motora, pero regula además emociones como la alegría; el segundo está ligado al placer. Su activación hace que la respuesta emocional ante cualquier estímulo humorístico sea más intensa.

A esto se suma el llamado pensamiento divergente, la capacidad de generar muchas ideas y asociaciones a partir de un solo estímulo. La marihuana lo potencia, y de ahí salen las conexiones inesperadas y absurdas que convierten una situación cotidiana en un chiste.

El entorno también cuenta

La química no lo explica todo. El estado de ánimo y la compañía pesan mucho. El THC tiene un efecto ansiolítico que reduce el estrés y facilita la apertura emocional, y el cannabis suele consumirse en grupo, donde la risa se contagia: cuando uno empieza, los demás tienden a seguirle.

El THC rebaja además las inhibiciones sociales, de modo que la risa sale de forma más espontánea e intensa. Esa mezcla de química cerebral, asociaciones creativas, estado emocional y dinámica de grupo es la que hace que, bajo sus efectos, lo absurdo parezca brillante y lo cotidiano, hilarante.

Sobre el autor
Mario Blunt escribe sobre cannabis desde 2001. Empezó en papel, en la revista Yerba, y siguió en medios digitales como La Marihuana (lamarihuana.com); ambas cabeceras ya han cerrado. Antes de escribir ya era usuario y defensor del cannabis, y esa experiencia se nota en sus textos sobre regulación, cultivo y cultura cannábica. En Diario420 firma con seudónimo.
Ver todos sus artículos →
0 0 votos
Valora esta noticia
Suscríbase a
Notificar
guest
0 comentarios
Más antiguo
Más reciente Más votados
0
Me encantaría conocer su opinión.x