Pasar el humo de cannabis por agua no lo vuelve más limpio, al menos en lo que se refiere a su composición química. Es la conclusión de un estudio de investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison y colaboradores en Tailandia, que comparó en laboratorio el humo del bong frente al porro y encontró perfiles casi idénticos.
La idea de que el bong ofrece una experiencia menos dañina está muy extendida entre los consumidores. El objetivo del trabajo era comprobar si el agua filtra de verdad los compuestos nocivos del humo.
Cómo se hizo el análisis
Los investigadores quemaron tres variedades (Bubble Gum, Silver Haze y Hang Over OG) en porros y en bongs y analizaron el humo con cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas (GC-MS), una técnica que identifica los compuestos por su masa molecular. El análisis abarcó compuestos de entre 5 y 350 g/mol.
Los resultados fueron muy parecidos en ambos casos. El agua del bong no eliminó por completo ningún compuesto dentro de ese rango, y tampoco apareció ninguna sustancia exclusiva de uno u otro método. El equipo reconoce, eso sí, que la técnica no detecta partículas grandes, aerosoles ni metales, que el agua sí podría retener.
“Aunque la efectividad de la filtración del bong no está clara, este estudio arroja luz sobre la composición química del humo del cannabis.”
Entre los compuestos detectados destacó el β-cis-cariofileno, presente en concentraciones altas y constantes. Está mucho menos estudiado que el THC o el CBD, pero se le atribuyen posibles propiedades antiinflamatorias, antibióticas, antioxidantes, anticancerígenas y anestésicas locales, por lo que los autores creen que merece más investigación.
Las limitaciones del trabajo
A diferencia de lo que ocurre con el tabaco, la investigación sobre el cannabis no dispone de métodos estandarizados para medir la composición del humo. El estudio trabajó además con una muestra reducida, perdió parte del humo durante la recogida y no pudo analizar partículas grandes ni metales. Los autores reclaman herramientas analíticas más precisas para evaluar riesgos, calidad y posibles usos terapéuticos.
Por eso no se puede afirmar que el bong sea inútil como filtro. Lo que el trabajo sí cuestiona es la creencia popular de que fumar con agua resulta claramente más seguro.
El precedente del agua de bong en Minnesota
La falta de conocimiento científico sobre estos dispositivos ha tenido consecuencias judiciales. En 2009, el Tribunal Supremo de Minnesota dictaminó que el agua de bong podía considerarse una droga, a partir de testimonios policiales según los cuales algunos consumidores la reutilizaban para beberla o inyectársela. Esa interpretación dio lugar a penas desproporcionadas por poseer restos de agua de bong.
En 2024, una mujer de Fargo se enfrentó a hasta 30 años de prisión por ese motivo, lo que llevó a intervenir a la ACLU de Minnesota. La ley se modificó en 2025 para eliminar ese riesgo legal.