Los polisacáridos de las semillas de cáñamo aliviaron en ratas el llamado síndrome de deficiencia sanguínea, mejoraron el estado del bazo y modificaron la microbiota intestinal. Así lo describe un estudio publicado en Food Research International por investigadores de la Universidad de Medicina Tradicional China de Heilongjiang y la Universidad Farmacéutica de Guangdong.
El cáñamo (Cannabis sativa L.) se ha usado durante siglos por sus propiedades nutritivas y medicinales, y la medicina tradicional china ya le atribuía efectos sobre la sangre. El trabajo pone a prueba esa idea con los polisacáridos del cáñamo, moléculas formadas por azúcares que intervienen en el metabolismo y la inmunidad.
Semillas crudas frente a semillas salteadas
En la medicina tradicional china, el síndrome de deficiencia sanguínea es una producción y circulación insuficientes de sangre, con anemia, fatiga, problemas inmunitarios y alteraciones metabólicas. Los investigadores lo provocaron en ratas con ciclofosfamida y acetilfenilhidrazina, dos sustancias que reducen la producción de células sanguíneas.
Compararon dos extractos: HSP, polisacáridos de semillas crudas, y FHSP, de semillas salteadas. Ambos funcionaron, pero los segundos fueron más eficaces. Aumentaron los glóbulos rojos y blancos, mejoraron la hemoglobina y el hematocrito, regularon citocinas y factores que intervienen en la formación de la sangre, como la eritropoyetina, el TNF-α y la interleucina-6, y redujeron el daño en el bazo, un órgano que participa en la producción y el reciclaje de células sanguíneas.
El análisis químico explica en parte la diferencia. Los dos tipos son heteropolisacáridos ácidos compuestos sobre todo por arabinosa, ácido galacturónico y galactosa, pero el salteado cambió su peso molecular, la proporción de monosacáridos y su estructura microscópica, y eso parece aumentar su actividad biológica.
El mecanismo y el papel del intestino
Según el análisis molecular, el efecto de los polisacáridos salteados está ligado a la vía de señalización JAK1-STAT1, que regula la producción de células sanguíneas y la respuesta inmunitaria. También cambiaron rutas metabólicas relacionadas con el ácido araquidónico, el glutatión, la riboflavina y el metabolismo de la arginina y la prolina, que intervienen en la salud celular y en la defensa frente al estrés oxidativo.
Los polisacáridos salteados modificaron además la composición de la microbiota intestinal. Los autores creen que parte de sus beneficios podría deberse a una mejor relación entre el sistema digestivo y el inmunitario.
Los investigadores proponen seguir estudiando estos compuestos para alimentos funcionales que apoyen la salud de la sangre, nutracéuticos antioxidantes e inmunomoduladores y productos farmacéuticos naturales para el bienestar metabólico. Por ahora, los resultados proceden solo de animales y harán falta ensayos clínicos en personas.