La Comisión de Desarrollo Regional (REGI) del Parlamento Europeo ha aprobado una enmienda que propone extender las ayudas de la Política Agrícola Común (PAC) a las flores de cáñamo ricas en CBD. Hasta ahora, esas subvenciones se reservaban a la fibra y las semillas, y la flor quedaba fuera.
La votación llega en un momento delicado. Varios Estados miembros están endureciendo sus normas sobre el CBD y el mercado europeo atraviesa una contracción que golpea a agricultores y empresas.
Qué propone la enmienda
La iniciativa es de la eurodiputada italiana Valentina Palmisano y pide que todas las partes de la planta de cáñamo, flores incluidas, se reconozcan como productos agrícolas de pleno derecho. Eso daría acceso a las subvenciones de la PAC, aportaría seguridad jurídica a los productores, facilitaría la venta legal de flores ricas en CBD y sacaría a la flor de la «zona gris» en la que se la asocia con los narcóticos.
La medida encaja con otras propuestas del Parlamento para reconocer la flor de cáñamo como cultivo agrícola, un debate que también ha pasado por la Comisión de Agricultura (AGRI).
El informe aprobado se apoya en dos argumentos. El primero, científico: el cáñamo industrial de variedades certificadas y bajo contenido en THC no supone un riesgo para la salud pública. El segundo, jurídico: la sentencia Kanavape del Tribunal de Justicia de la UE (2020), que estableció que el CBD no puede considerarse un estupefaciente y permitió su libre circulación en el mercado europeo. Ese fallo ha servido para frenar varias leyes nacionales restrictivas.
Un sector en crisis y con normas contradictorias
La enmienda tiene un peso simbólico, pero no resolverá sola los problemas del sector. La demanda de CBD ha caído en Europa y muchos negocios han cerrado o reducido su actividad. La normativa de nuevos alimentos (Novel Food), aunque no es jurídicamente vinculante, sigue bloqueando o retrasando la llegada de productos con CBD a varios países.
A eso se suman legislaciones nacionales que van en direcciones opuestas. Italia ha prohibido las flores y el CBD incluso con menos de un 0,3 % de THC, lo que pone en riesgo hasta 30.000 empleos; los tribunales italianos ya han cuestionado la constitucionalidad de esas medidas. En España se permite vender CBD importado, pero no producirlo legalmente, una situación que genera inseguridad jurídica y frena el cultivo nacional.
Por qué importa reconocer la flor como cultivo
Los defensores de la medida recuerdan que el cáñamo sirve para diversificar la agricultura y dar vida a zonas rurales. La producción de cáñamo en la UE creció un 84 % entre 2015 y 2022.
También destacan su encaje en el Pacto Verde Europeo: el cultivo secuestra entre 9 y 15 toneladas de CO₂ por hectárea, necesita pocos pesticidas o ninguno, mejora la biodiversidad y protege el suelo. Y está la competencia exterior. Estados Unidos, Canadá y Suiza avanzan hacia marcos regulatorios más flexibles, y Europa corre el riesgo de quedarse atrás.
Si la flor se reconoce como producto agrícola, los productores podrán optar a financiación, apoyo rural y programas medioambientales. En paralelo ya se debate subir el límite de THC del 0,3 % al 0,5 %, una cifra más acorde con la realidad del campo y con la ciencia. La inclusión de la flor en el Anexo I del Tratado de Funcionamiento de la UE sería el paso decisivo para regular el cáñamo por completo.
Lo que falta para que se aplique
La votación en la comisión REGI es solo el primer paso. La propuesta tiene que pasar por otras comisiones del Parlamento, después por el pleno y, por último, por las negociaciones con la Comisión Europea y el Consejo. Según las enmiendas y las decisiones políticas que surjan por el camino, el proceso podría durar más de un año.
Aunque salga adelante, su efecto dependerá de que los Estados miembros armonicen sus normas y abandonen enfoques restrictivos que chocan con la jurisprudencia europea, como los de Italia y España.