Las ratas con niveles naturales de estrés más altos son las que más cannabis se administran por su cuenta, según un estudio de la Universidad Estatal de Washington (WSU) publicado en Neuropsychopharmacology. Es la primera vez que se analiza de forma sistemática cómo influye el estrés en esta conducta, y los resultados apuntan a que los animales podrían recurrir al cannabis para lidiar con el estrés.
Los investigadores querían saber qué rasgos biológicos y de conducta predisponen a un individuo a consumir cannabis, y usaron ratas como modelo.
Cómo se hizo el experimento
Cada rata pasó primero por pruebas de comportamiento, cognición, sociabilidad, recompensa y activación (arousal). El equipo midió también sus niveles basales de corticosterona, la hormona del estrés que equivale al cortisol humano.
Después, durante tres semanas, los animales podían darse vapor de cannabis metiendo el hocico en un orificio que liberaba una dosis de 3 segundos. Los investigadores contaron cuántas veces activaba cada rata el mecanismo.
El estrés de base, mejor predictor
Las ratas con más corticosterona de forma natural fueron mucho más propensas a consumir. El vínculo apareció con el estrés basal, no con el que provocaban las tareas o los ejercicios del experimento.
La flexibilidad cognitiva también contó. Los animales a los que les costaba más adaptarse a un cambio de reglas en las pruebas mostraron más motivación por el cannabis, y lo mismo ocurrió con los que se guiaban más por pistas visuales para decidir.
El estudio encontró además una asociación entre niveles altos de corticosterona por la mañana, niveles bajos de endocannabinoides y mayor consumo. Para los autores, algunas ratas podrían usar el THC como sustituto de sus propios endocannabinoides cuando estos escasean.
Qué podría significar en personas
El trabajo sugiere que ciertos rasgos biológicos previos al consumo podrían anticipar la vulnerabilidad a un uso problemático. Según los autores, medir el cortisol basal en humanos podría servir en el futuro para identificar a las personas con más riesgo. De momento, los resultados proceden solo de animales de laboratorio.