Un primer semestre que marca un antes y un después
La importaciones de marihuana. El 2026 está siendo un año especialmente intenso para el sector del cannabis medicinal en España. Los datos recién publicados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) revelan un movimiento histórico: España importó 25.730 kilogramos de marihuana entre enero y junio, prácticamente igualando los 26.883 kilogramos importados durante todo 2025.
Si el ritmo se mantiene, el país superará los 51.000 kilogramos importados en 2026, casi el doble del año anterior y muy por encima de los 45.099 kilogramos registrados en 2024. En otras palabras, España está absorbiendo más cannabis medicinal que nunca, y lo está haciendo a una velocidad que sorprende incluso a los analistas del sector.
Este crecimiento no es casualidad: responde a un ecosistema industrial que se ha consolidado en los últimos años y a un marco regulatorio que, aunque limitado para los pacientes, sí ha permitido que España se convierta en un actor clave dentro de Europa.
España importa más de lo que exporta: un giro inesperado
Otro dato relevante del informe de la AEMPS es el cambio de tendencia en la balanza comercial del cannabis medicinal. Durante los primeros seis meses de 2026, España exportó 18.305 kilogramos, una cifra notable pero claramente inferior a las importaciones.
Esto contrasta con 2025, cuando el país exportó aproximadamente 3.700 kilogramos más de los que importó. En 2026, la situación se ha invertido: España está recibiendo más materia prima de la que envía al exterior.
Este giro puede interpretarse como una señal de que:
- La industria española está aumentando su capacidad de procesamiento y transformación.
- Las empresas necesitan más volumen para abastecer contratos europeos.
- El mercado nacional, aunque limitado, empieza a mostrar una demanda creciente en hospitales y centros autorizados.
En cualquier caso, el dato confirma que España está reforzando su papel como hub europeo del cannabis medicinal, incluso sin contar con un programa de acceso amplio para pacientes.
Portugal, el gran proveedor del cannabis español
Entre los países que abastecen a España, Portugal destaca con fuerza. Durante el primer semestre de 2026, el país vecino representó 11.386 kilogramos, es decir, más del 40% de todas las importaciones españolas.
Portugal se ha convertido en uno de los líderes europeos en producción de cannabis medicinal gracias a:
- Un marco regulatorio más claro.
- Grandes instalaciones de cultivo con certificaciones GMP.
- Empresas con fuerte orientación exportadora.
Para España, Portugal es un socio natural: proximidad geográfica, costes competitivos y una industria madura que encaja perfectamente con la demanda española de materia prima para procesamiento.
España: potencia industrial, pero con un programa medicinal limitado
Aunque España se ha consolidado como un centro de producción y transformación para Europa, su programa nacional de cannabis medicinal sigue siendo restringido. El acceso está limitado a ciertos preparados y solo puede realizarse a través de farmacia hospitalaria, bajo prescripción de especialistas.
El avance más importante llegó con el Real Decreto 903/2025, que estableció un marco para la estandarización de preparados de marihuana. Este decreto permite:
- Que los productos que cumplan los requisitos sean recetados por médicos especialistas.
- Que se preparen y dispensen exclusivamente en servicios de farmacia hospitalaria.
- Que exista una trazabilidad estricta y un control farmacéutico riguroso.
Aun así, España está lejos de modelos como Alemania, Portugal o Malta, donde los pacientes pueden acceder a flores y extractos a través de farmacias comunitarias.
El papel de la AEMPS: control, supervisión y rigor científico
La AEMPS mantiene un control exhaustivo sobre todas las actividades relacionadas con el cannabis medicinal:
- Cultivo
- Producción
- Importación
- Exportación
La legislación española considera el cannabis y la resina de cannabis como estupefacientes controlados, por lo que cualquier actividad requiere autorización específica y se limita a fines médicos, científicos, industriales o concretamente permitidos.
Este enfoque garantiza seguridad y trazabilidad, pero también limita la expansión del mercado interno y el acceso de los pacientes.
Conclusión: España acelera su papel en Europa mientras espera su propio impulso interno
Los datos de 2026 muestran un país que se está convirtiendo en pieza clave del cannabis medicinal europeo, con importaciones récord y una industria cada vez más robusta. Sin embargo, el contraste entre la potencia industrial y el acceso limitado para los pacientes sigue siendo uno de los grandes debates pendientes.
Si España quiere alinearse con las tendencias europeas, el siguiente paso lógico sería ampliar su programa medicinal y permitir que la producción nacional beneficie también a quienes más lo necesitan.