La Comisión de Agricultura (AGRI) del Parlamento Europeo ha pedido a la Comisión Europea que eleve el límite de THC en el cáñamo industrial del 0,3 % al 0,5 %, que reconozca de forma explícita la legalidad del cultivo y que establezca una clasificación común para toda la Unión. El objetivo es armonizar las normas, dar seguridad jurídica a agricultores, transformadores e inversores y proteger al sector frente a legislaciones nacionales cada vez más restrictivas.
Según sus defensores, el umbral del 0,5 % se ajusta mejor a la realidad científica y agrícola. No es un límite legal vinculante, pero fija la frontera para recibir las ayudas de la Política Agrícola Común (PAC).
Italia, el caso más grave
Italia tiene uno de los sectores del cáñamo más desarrollados de Europa, con más de 22.000 empleos y un impacto económico estimado en 2.000 millones de euros. Pero un decreto del Gobierno de Giorgia Meloni de abril de 2025 clasificó las flores de cáñamo y el CBD como estupefacientes, incluso con menos del 0,3 % de THC. Más de 3.000 empresas y hasta 30.000 empleos están en riesgo.
Varios tribunales italianos han cuestionado la constitucionalidad de la medida, por considerar que vulnera la libertad económica y contradice sentencias del Tribunal de Justicia de la UE. Asociaciones como Canapa Sativa Italia han pedido a Bruselas que frene la prohibición.
España, entre la importación y la prohibición
España tiene buenas condiciones para cultivar cáñamo, pero su normativa frena el sector. La flor no se reconoce como parte del cáñamo industrial, de modo que no puede cultivarse legalmente para ese fin, aunque sí se comercializa si procede de otros países de la UE. Se puede vender CBD importado, pero no producirlo en el país, lo que perjudica a los agricultores y empresas locales.
A falta de un marco específico, se aplican leyes de estupefacientes a productos no psicoactivos como el CBD, lo que genera confusión y miedo a las sanciones. Expertos y asociaciones reclaman una regulación clara que permita aprovechar toda la planta, incluidas las flores y los extractos.
Las ayudas de la PAC y la competencia exterior
Hoy la PAC solo subvenciona el cáñamo con menos del 0,3 % de THC y procedente de semillas certificadas. Subir el umbral al 0,5 % permitiría que más variedades accedieran a las ayudas. Francia, Polonia y Rumanía ya incluyen ayudas específicas al cáñamo en sus planes estratégicos nacionales. El cultivo encaja además con el Pacto Verde Europeo: captura CO₂, mejora el suelo y necesita pocos pesticidas.
Fuera de la UE, Suiza, México y la República Checa permiten hasta un 1 % de THC, mientras que Estados Unidos mantiene el 0,3 %, aunque hay propuestas para subirlo. Los impulsores de la reforma advierten de que, si la Unión no armoniza su legislación, perderá competitividad frente a esos mercados.