El tetrahidrocannabinol (THC), el principal componente psicoactivo del cannabis, frena el crecimiento y la actividad de Streptococcus mutans, la bacteria considerada principal causante de las caries. Así lo recoge un estudio publicado en el International Dental Journal por investigadores de la Universidad de Detroit Mercy y la Universidad Médica de Hebei, que plantea el THC contra las caries como una línea de investigación en salud bucal.
S. mutans vive en la boca y se adhiere al esmalte formando biopelículas, la placa bacteriana. Esas capas permiten a las bacterias fijarse a los dientes, producen ácidos que desmineralizan el esmalte y resisten a los antimicrobianos.
Qué observaron en el laboratorio
Los investigadores hicieron pruebas in vitro para ver cómo afectaba el THC a la bacteria en distintas condiciones. Estos fueron los resultados:
| Aspecto evaluado | Resultado con THC |
|---|---|
| Crecimiento bacteriano | Inhibido en más del 90% con 2 µg/ml |
| Producción de ácido | Disminución significativa incluso con dosis bajas |
| Formación de biopelículas | Reducción del 88% con 1 µg/ml y más del 90% con 2 µg/ml |
| Actividad metabólica en biopelículas maduras | Disminuida hasta por 6 horas |
| Viabilidad bacteriana | Reducción notable en bacterias vivas y en el EPS (sustancia pegajosa) |
Según el estudio, el mecanismo más probable es que el THC provoca una hiperpolarización rápida de la membrana bacteriana, lo que altera el metabolismo, la producción de energía y la supervivencia de la célula. Es un efecto bacteriostático: no elimina del todo las bacterias, pero limita su capacidad de causar daño.
Lejos todavía de la consulta del dentista
Los autores concluyen que el THC reduce el poder cariogénico de S. mutans porque limita su crecimiento, la producción de ácido y la formación de biopelículas. A su juicio, los cannabinoides podrían tener aplicaciones en odontología, sobre todo si se desarrollan compuestos no psicoactivos que mantengan el efecto antimicrobiano.
El THC no puede usarse directamente como tratamiento dental. El estudio se hizo in vitro, y sus efectos psicoactivos y sistémicos limitan el uso clínico. El hallazgo sí podría orientar el desarrollo de cannabinoides modificados para uso bucal, o de enjuagues y geles antimicrobianos basados en ellos, y nuevas líneas de investigación en odontología preventiva.
Es una evidencia temprana. Antes de cualquier aplicación harán falta ensayos clínicos en personas, una evaluación de los efectos secundarios, compuestos seguros y específicos y estudios sobre cómo combinarlos con los tratamientos convencionales.