Un equipo de investigadores ha identificado 33 marcadores genéticos en el cannabis que influyen directamente en la producción de cannabinoides. El trabajo, publicado en The Plant Genome, podría facilitar la creación de variedades con perfiles de cannabinoides concretos, tanto para uso médico como recreativo.
Los autores recurrieron a un genotipado de alta densidad y analizaron miles de marcadores moleculares en 174 muestras de cannabis de Canadá. Como se conocían sus niveles de THCA, CBDA y CBN, pudieron relacionar los datos genéticos con la producción de cada una de esas sustancias.
Uno de los resultados más relevantes es un gran bloque de genes en uno de los cromosomas, de unas 60 megabases (Mb), muy ligado a las variedades dominantes en THC. Eso apunta a que ciertas regiones del genoma favorecen la producción de THC, algo que podría aprovecharse para obtener plantas más potentes.
Qué cambia para los mejoradores
Conocer estos marcadores permite seleccionar plantas de forma más rápida y eficiente. Según los autores, el método sale mucho más barato que la selección tradicional basada en el fenotipo, que exige un trabajo manual considerable.

Los años de prohibición dificultaron reunir recursos genéticos y desarrollar buenas prácticas de reproducción. Con datos como estos, los mejoradores podrán ajustar la genética del cannabis a distintas aplicaciones, desde terapias médicas hasta productos recreativos.
Otros hallazgos recientes
En paralelo, un grupo de Corea del Sur ha descrito un nuevo cannabinoide, el cannabielsoxa, junto con otros compuestos no documentados hasta ahora en flores de Cannabis sativa. El trabajo, publicado en la revista Pharmaceuticals, empleó técnicas avanzadas de cromatografía para aislar los compuestos y analizar su estructura. Los investigadores comprobaron que el cannabielsoxa no tiene una toxicidad significativa contra células de neuroblastoma, un dato que orientará los estudios sobre su posible uso terapéutico.
En 2023, la American Chemical Society publicó otro estudio que identificó compuestos del cannabis desconocidos hasta entonces. Sus resultados cuestionaron lo que se creía sobre el origen del olor característico de cada variedad, y podrían servir para desarrollar cepas con aromas y sabores a medida.
La política de Estados Unidos, un freno posible
La investigación sobre cannabis crece, pero la política puede frenarla. Un memorándum filtrado del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) de Estados Unidos revela que la marihuana figura ahora entre los asuntos controvertidos que los investigadores deben consultar con sus superiores antes de publicar nada sobre ellos.
Según ese documento, la administración actual ha colocado la marihuana junto a otros temas sensibles como las vacunas, la COVID-19, el autismo o la ideología de género. Ese grado de supervisión podría retrasar la difusión de hallazgos como el de los 33 marcadores genéticos y añadir incertidumbre a la investigación sobre el cannabis en el país.