El 7,3 % de los perros incluidos en un gran estudio estadounidense recibía productos de CBD o cáñamo, y los que lo tomaban mostraron con el tiempo una menor intensidad de agresión. El estudio, publicado en Frontiers in Veterinary Science, analiza datos de 47.355 perros del Proyecto de Envejecimiento Canino recogidos en EE. UU. entre 2019 y 2023.
El uso de CBD en perros sigue el camino abierto en personas, donde este compuesto no psicoactivo del cannabis se ha popularizado como suplemento. Los investigadores querían conocer el perfil demográfico, la salud y el comportamiento de los animales que lo consumen, y para ello usaron las encuestas anuales que rellenan los dueños sobre salud, conducta y suplementos.
Qué perros toman CBD
Además de ese 7,3 % que recibía productos de CBD o cáñamo, un 5,8 % los tomaba a diario. Estos perros eran de media tres años mayores que los que no lo consumían, y en los machos era un 9 % más probable que en las hembras. El uso era más frecuente en los estados donde el cannabis medicinal es legal para las personas.
También tenían más problemas de salud: el 18,2 % de los perros que tomaban CBD tenía demencia, el 12,5 % osteoartritis y el 10 % cáncer.
Menos agresión, misma ansiedad
Al principio, los perros que recibían CBD eran más agresivos que el resto, pero con el tiempo la intensidad de esa agresión bajó de forma significativa, lo que los autores interpretan como un posible efecto terapéutico. En cambio, no hubo mejoras en la ansiedad ni en la agitación, un resultado que deja abiertas preguntas sobre cómo actúa el CBD en el sistema nervioso canino.
El trabajo señala paralelismos con las personas. En humanos el CBD se usa para aliviar el dolor crónico, las náuseas y la inflamación; en perros, los datos apuntan a una mejora de la agresividad y a un posible alivio en la demencia, la artritis y el cáncer. Los autores creen que el vínculo entre dueños y animales influye en estas decisiones terapéuticas, sobre todo donde el cannabis medicinal está normalizado.
Un estudio observacional
No es un ensayo clínico, sino un estudio observacional basado en lo que cuentan los dueños, con la subjetividad que eso implica. Tampoco se analizaron las dosis, las formulaciones, las vías de administración ni el origen de los productos.
Para los dueños, las recomendaciones son elegir marcas reconocidas, vigilar la dosis, porque el CBD puede causar diarrea u otros problemas gastrointestinales, y consultar con el veterinario, sobre todo si el perro tiene una enfermedad crónica o problemas de conducta. Confirmar los efectos y fijar protocolos seguros requerirá más investigación clínica.