El cannabidiol (CBD), un compuesto del cannabis que no tiene efectos psicoactivos, muestra un notable potencial en dermatología y cosmética, según una revisión científica publicada en la revista Biomolecules. Los autores destacan sus propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, antibacterianas, analgésicas y antiproliferativas, aunque advierten de que faltan ensayos clínicos sólidos.
Presentado a menudo en el mercado como un elixir de la piel, el CBD sigue teniendo por delante un largo recorrido científico y regulatorio antes de convertirse en un tratamiento de uso habitual.
Las afecciones en las que se ha estudiado
Según el estudio, el CBD podría reducir la inflamación en trastornos inmunitarios y cutáneos y ayudar en el acné, la psoriasis (también la del cuero cabelludo) y las dermatitis atópica, seborreica y alérgica de contacto. También se le atribuye capacidad para estimular el colágeno y la hidratación, proteger frente al daño oxidativo y ambiental, aliviar el dolor y mejorar la cicatrización.
La revisión recoge además posibles aplicaciones en trastornos de la pigmentación, como el melasma y el vitíligo, y como apoyo en algunos cánceres de piel: el melanoma, el carcinoma de células escamosas y el sarcoma de Kaposi.
Estos efectos se explicarían por la interacción del CBD con el sistema endocannabinoide de la piel y con múltiples dianas moleculares, que regulan procesos como la inflamación, la proliferación celular y la producción de sebo.
Obstáculos para su uso clínico
El CBD es poco soluble en agua y lipofílico, lo que le impide penetrar en las capas profundas de la piel. No hay formulaciones estandarizadas, de modo que la eficacia y la seguridad varían de un producto a otro, y la regulación sigue sin estar clara, sobre todo por parte de la FDA estadounidense. A ello se suman la escasa evidencia clínica y un etiquetado impreciso en muchos productos comerciales.
Para superar esas barreras se desarrollan sistemas de administración que mejoran la estabilidad y la penetración, tecnologías de encapsulación y nanotransportadores para una liberación más controlada, y combinaciones con otros compuestos del cannabis, como terpenos y flavonoides, que podrían potenciar sus efectos.
Qué recomiendan los autores
Los investigadores piden ensayos clínicos a gran escala, normas claras para los productos dermatológicos con cannabinoides y que se eviten las promesas terapéuticas sin respaldo científico. Señalan también algunos nichos de mercado: el cuidado de la piel tras procedimientos dermatológicos, la piel sensible, la cosmética masculina y la salud bucal.
Otra revisión, publicada en 2024 en Molecules, insiste en estudiar las interacciones entre cannabinoides, terpenos y flavonoides, porque el potencial terapéutico del cannabis podría estar en el conjunto de la planta más que en el CBD aislado.