Una revisión publicada en The Journal of the American Dental Association (JADA) analiza el potencial del cannabidiol (CBD) en odontología, en concreto frente al dolor orofacial, la inflamación y las lesiones de la mucosa oral. Su conclusión es que el CBD apunta maneras, pero su uso clínico sigue siendo experimental.
El interés por el CBD contra el dolor y la inflamación en la boca tiene una razón práctica. El dolor orofacial crónico y enfermedades inflamatorias como la periodontitis o la mucositis son difíciles de tratar, y las terapias actuales no siempre funcionan o tienen efectos secundarios. El artículo estudia si este compuesto no psicoactivo del cannabis, con propiedades analgésicas, antiinflamatorias e inmunomoduladoras, puede servir como alternativa o complemento.
Cómo actúa el CBD
Según la revisión, el CBD interactúa con los receptores CB1 y CB2 del sistema endocannabinoide y con los receptores TRPV1 y 5-HT1A, y así modula la transmisión del dolor y la respuesta inflamatoria. Reduce además la producción de citocinas proinflamatorias como el TNF-α, la IL-1β y la IL-6, y tiene un efecto antioxidante, relevante porque el estrés oxidativo influye en la progresión de las enfermedades periodontales.
Lo que dicen los estudios
En dolor orofacial, los estudios preclínicos muestran que el CBD reduce la hipersensibilidad y el dolor neuropático; en personas, los datos son todavía preliminares. En modelos animales de periodontitis y mucositis, la inflamación y el daño en los tejidos disminuyeron de forma significativa.
El CBD también favorece la cicatrización y reduce la gravedad de las aftas y de las úlceras causadas por los tratamientos oncológicos. Y aunque no es un antibiótico, se han observado efectos antimicrobianos frente a bacterias relacionadas con la periodontitis y frente a hongos.
Con esos datos, los autores ven posibles usos en la neuralgia del trigémino, el dolor postoperatorio o el dolor que no responde a los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), así como en la periodontitis, la mucositis oral y la gingivitis, como terapia complementaria menos invasiva.
Faltan ensayos clínicos
La mayor parte de la evidencia procede de estudios in vitro o en animales. No hay consenso sobre la dosis óptima ni sobre qué forma funciona mejor, ya sean aceites, geles tópicos o enjuagues. El CBD puede además alterar el metabolismo de fármacos habituales en la consulta, como analgésicos, antibióticos y anestésicos, y su uso depende de la legislación de cada país.
Por eso la revisión pide ensayos clínicos controlados que validen su eficacia, su seguridad y sus protocolos de uso, y recomienda una investigación que reúna odontología, farmacología y medicina cannabinoide para definir el papel del CBD en la práctica clínica.