El ensayo suizo Weed-Care, que estudia la venta regulada de cannabis para uso recreativo en Basilea, ha registrado mejoras en la salud mental de sus participantes, con menos casos de depresión, ansiedad y conductas adictivas. Los datos sobre cannabis y salud mental llegan acompañados de otro resultado: ni el consumo ni la frecuencia de uso aumentaron.
Para los responsables del proyecto, esos resultados refuerzan la viabilidad de un mercado regulado.
Cómo funciona el ensayo
Participan 300 personas mayores de 18 años que ya consumían cannabis, y que compran productos regulados en farmacias adheridas. Son productos sin pesticidas ni cannabinoides sintéticos, con niveles de THC y CBD definidos y aprobados por la Oficina Federal de Salud Pública.
Un tercio del cannabis consumido tenía un contenido de THC más bajo, del 13 %, muy por debajo de la media del mercado negro. Los investigadores lo ven como una muestra de que un mercado legal puede ofrecer opciones más seguras.
Weed-Care empezó en 2022 y durará hasta 2027. Fue el primero de los pilotos que el Parlamento suizo hizo posibles en 2020, y ha servido de inspiración a otros, como Züri Can en Zúrich.
Lo que dicen otros países
En Canadá, desde la legalización de 2018, varios estudios han observado menos consumo entre adolescentes, productos de más calidad y menos ingresos para el mercado negro. En Estados Unidos, investigaciones recientes apuntan al potencial del cannabis medicinal frente a la ansiedad, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y la fibromialgia, con mejoras en la calidad de vida de los pacientes.
En los Países Bajos, con décadas de tolerancia, los estudios encuentran menos problemas de salud asociados al consumo que en países con mercados ilegales, y se investiga su efecto en trastornos neurológicos como la epilepsia y el párkinson. En el terreno médico, el THC y el CBD se estudian también para aliviar el dolor crónico y los síntomas de la fibromialgia y el cáncer.