La relación entre cannabis y animales ha abierto un debate en la medicina veterinaria. El cannabidiol (CBD) ha dado resultados prometedores en la salud de perros, gatos y otras mascotas, mientras que el tetrahidrocannabinol (THC) puede suponer un riesgo serio para ellos. La investigación avanza, pero la regulación todavía está en marcha en buena parte del mundo.
Los mamíferos, entre ellos perros, gatos y caballos, tienen un sistema endocannabinoide (SEC) parecido al humano, con receptores que regulan el dolor, el estado de ánimo, el apetito y la respuesta inmunitaria. El receptor CB1 se encuentra sobre todo en el sistema nervioso central y está ligado a la modulación del dolor y a los efectos psicoactivos del THC; el CB2 predomina en el sistema inmunitario e interviene en la inflamación. Por eso el cannabis, en especial el CBD, puede influir en el bienestar animal, aunque los efectos cambian de una especie a otra.
Lo que se sabe del CBD en mascotas
El CBD no es psicoactivo y se ha investigado para varios usos terapéuticos. En el dolor crónico, sobre todo en enfermedades articulares como la artritis, los estudios veterinarios han observado que puede reducir la inflamación de las articulaciones, mejorar la movilidad de los perros mayores y disminuir la necesidad de analgésicos convencionales.
También se ha descrito que ayuda frente a la ansiedad que sufren las mascotas por la separación, los viajes o los ruidos fuertes como tormentas y fuegos artificiales. Según esos trabajos, reduce la ansiedad en perros con fobias, mejora el comportamiento de animales con estrés crónico y favorece el sueño en los que tienen trastornos del sueño.
En la epilepsia canina, la investigación ha dado resultados prometedores en la reducción de la frecuencia y la gravedad de las convulsiones. Algunos estudios apuntan además a su utilidad en enfermedades autoinmunes e inflamatorias, como la dermatitis o ciertos problemas digestivos.
Por qué el THC es peligroso para los animales
Los animales no metabolizan el THC igual que las personas, y la exposición puede causar desorientación, letargo, confusión y pérdida de equilibrio. También provoca vómitos, diarrea y falta de apetito, así como taquicardia y tensión arterial alta. En algunos casos la intoxicación es grave y requiere atención veterinaria urgente. Incluso cantidades pequeñas pueden ser tóxicas, por lo que conviene mantener los productos con THC fuera de su alcance.
Regulación y líneas de investigación
Algunos países han aprobado el CBD de uso veterinario, mientras que el THC sigue muy restringido. Antes de dar a una mascota cualquier producto derivado del cannabis hay que consultar la legislación local, usar productos específicos para animales y sin THC, y contar con la orientación de un veterinario.
Entre las líneas de investigación abiertas figuran el uso del CBD para mejorar la recuperación tras una cirugía, su aplicación en enfermedades neurológicas avanzadas y sus posibles efectos en el envejecimiento de las mascotas. Mientras esos estudios avanzan, su uso debe estar siempre supervisado por profesionales y respaldado por la evidencia científica disponible.