La mayoría de las personas mayores que consumen cannabis en Estados Unidos lo hacen para aliviar dolencias propias de la edad y como alternativa a los fármacos tradicionales, según un estudio financiado por el Gobierno federal y publicado por la Asociación Médica Estadounidense (AMA). Los adultos mayores son ya el grupo de consumidores que más rápido crece en el país.
El trabajo, de investigadores de la University of Utah Health y la University of Colorado Boulder, se basa en entrevistas a 169 adultos de 60 años o más realizadas entre 2021 y 2023. Su objetivo era entender qué hay detrás del uso de cannabis entre adultos mayores y qué productos eligen.
Por qué lo consumen
El patrón es claro: no buscan «colocarse», sino sentirse mejor. Muchos quieren evitar los efectos secundarios de opioides, somníferos o ansiolíticos, o desconfían de esos tratamientos por el riesgo de dependencia o de daños a largo plazo. Otros recurren al cannabis porque los fármacos que habían probado no les funcionaban o porque ya habían agotado alternativas como la fisioterapia, la acupuntura o los masajes.
También pesan las recomendaciones de amigos, médicos o medios de comunicación, y hay quien hace un uso recreativo moderado, para disfrutar de la vida social o como sustituto del alcohol. «Lo que realmente querían era una mejor calidad de vida: menos dolor, mejor sueño y más disfrute con familia y amigos», resumen los investigadores.
Las dolencias más citadas son los trastornos del sueño (57 %), el dolor crónico (50 %) y los problemas de salud mental (25 %).
Productos con THC y CBD combinados
La mayoría prefiere mezclas de los dos cannabinoides. El 58 % elige comestibles con THC y CBD, el 29 % opta por productos con predominio de CBD y el 14 %, por comestibles con predominio de THC. Con el THC les preocupa «colocarse» o sufrir deterioro cognitivo; con el CBD, que no sea eficaz. Según el estudio, buscan un equilibrio entre alivio y seguridad, con fórmulas que reduzcan el efecto psicoactivo.
Los resultados coinciden con otros trabajos recientes según los cuales el cannabis medicinal puede reducir el uso de opioides, somníferos y antidepresivos, con menos efectos secundarios. Un estudio federal indica que 1 de cada 3 usuarios de CBD lo toma como alternativa o complemento a un medicamento, sobre todo analgésicos. Investigaciones publicadas por la AMA asocian la legalización con un descenso notable del consumo de opioides, incluso en pacientes con cáncer, y otros estudios relacionan la marihuana medicinal con menos recetas de opioides en los estados donde es legal. En conjunto, apuntan a que el cannabis podría tener un papel en la crisis de los opioides en EE. UU.
Sin orientación médica
El estudio detecta un problema: muchos mayores no reciben asesoramiento profesional sobre qué productos elegir ni sobre cómo usarlos con seguridad. Los investigadores lo explican así:
“Los adultos mayores se enfrentan a numerosas decisiones sin información clara sobre qué producto puede satisfacer mejor sus necesidades”.
Por eso recomiendan elaborar guías clínicas específicas para este grupo, crear recursos accesibles para los pacientes y fomentar que médicos y pacientes hablen abiertamente del tema.
El trabajo menciona también iniciativas como la instalación de quioscos de cannabis en comunidades de vida independiente de Arizona, un síntoma de que la planta está dejando de ser tabú entre los mayores. Incluso Donald Trump ha hablado en público de los posibles beneficios del CBD para las personas mayores, afirmaciones que conviene contrastar con fuentes médicas.
Para muchos, el cannabis se ha convertido en una alternativa real para aliviar el dolor, dormir mejor, tomar menos medicamentos con efectos adversos y mejorar su calidad de vida. Pero el estudio subraya lo que falta: información, guías clínicas y supervisión médica.