Fumar o vapear THC reduce el rendimiento en ejercicios de resistencia, mientras que el CBD no tiene un efecto apreciable. Es la conclusión de un estudio publicado en el Journal of Applied Physiology y dirigido por el investigador Christian Cheung en el Laboratorio de Rendimiento Humano y Salud de la Universidad de Guelph, que analiza el impacto del cannabis en la resistencia deportiva.
Para participar, los voluntarios tenían que superar un test de orina que confirmara que consumían cannabis cada semana, un requisito pensado para que los resultados fueran lo más consistentes posible. La condición refleja también las reticencias que todavía muestran los organismos de financiación y los comités de ética ante este tipo de investigaciones.
Un debate con nombre propio
El trabajo llega en plena relajación de las leyes sobre la marihuana en muchos países y en medio del debate sobre si puede mejorar el rendimiento deportivo. La discusión ganó notoriedad con la suspensión de la atleta Sha’Carri Richardson en las pruebas olímpicas de 2021 tras dar positivo por cannabis. Algunos deportistas de resistencia, además, aseguran que les ayuda a manejar el dolor, prevenir las náuseas y reducir el estrés.
Los resultados de Cheung contradicen esas impresiones. Los participantes, en su mayoría deportistas aficionados, hicieron una serie de ejercicios en cuatro condiciones: sin consumir cannabis, tras fumar cannabis rico en THC (el componente psicoactivo), tras vapear THC y tras vapear CBD, un compuesto no psicoactivo que se asocia a la recuperación.
Menos potencia tras consumir THC
Después de tomar THC, la producción de potencia durante los ejercicios cayó de forma marcada, lo que indica un efecto negativo sobre la resistencia. Con el CBD no se observaron cambios. Los datos se oponen a los de algunos estudios anteriores.
Los investigadores también buscaron la causa. La frecuencia cardíaca subió durante el calentamiento, pero en los ejercicios más intensos no hubo diferencias significativas en esa ni en otras medidas fisiológicas. Eso apunta, según el estudio, a un efecto más bien psicológico del THC, que afectaría a la motivación o a las funciones cognitivas necesarias para rendir al máximo.
Trabajos previos habían descrito que quienes hacen ejercicio bajo los efectos del cannabis pueden sentir euforia y disfrutar más, aunque perciban un esfuerzo físico mayor. El estudio de Guelph pone en duda la idea del cannabis como sustancia que mejora el rendimiento, y sus autores piden más investigación, sobre todo acerca de los efectos psicológicos del THC en los deportistas, para orientar las normas deportivas y las decisiones de cada atleta.