Investigadores de la Fundación Universitaria Juan N. Corpas, en Bogotá, han observado en el laboratorio que los extractos de marihuana ricos en THC inducen la muerte celular programada en células de leucemia y activan señales que ayudan al sistema inmunitario a reconocer el cáncer. El trabajo ha sido aceptado para su publicación en la revista Frontiers in Immunology, donde puede consultarse ya el resumen del estudio.
El equipo, dirigido por Sandra Paola Santander González, preparó extractos de seis variedades de cannabis y los separó en dos grupos: los de predominio de THC, con mucho más tetrahidrocannabinol que cannabidiol (CBD), y los de predominio de CBD, con la proporción inversa. Después analizó su efecto sobre dos líneas celulares de leucemia humana y sobre los macrófagos, unas células del sistema inmunitario.
Qué hicieron los extractos con THC
Los dos tipos de extracto provocaron cambios asociados a la apoptosis, el mecanismo por el que las células dañadas mueren de forma controlada. Los ricos en THC, sin embargo, fueron más tóxicos para las células cancerosas y desencadenaron una liberación más coordinada de señales propias de la llamada muerte celular inmunogénica, un tipo de muerte que, además de eliminar la célula tumoral, avisa al sistema inmunitario para que ataque a las que quedan.
Los investigadores registraron un aumento del estrés oxidativo, la exposición de la proteína calreticulina en la superficie de las células (una marca que las señala para su eliminación) y la liberación de ATP y HMGB1, dos moléculas que actúan como mensajeros para activar las defensas. Son marcadores reconocidos de este proceso, que se estudia como posible base de futuras terapias contra el cáncer.
Los extractos con predominio de CBD también afectaron a las células leucémicas, pero no generaron la misma respuesta inmunitaria. Para los autores, esto indica que la composición de cannabinoides condiciona la capacidad del extracto para poner en marcha las defensas del organismo. El CBD podría tener un papel más regulador que el THC, aunque esa hipótesis queda por comprobar.
La respuesta de los macrófagos
Otra parte del estudio examinó cómo reaccionaban los macrófagos, células que se encargan de eliminar desechos y patógenos, ante las células de leucemia tratadas con extractos ricos en THC. El resultado dependió de la línea celular. Frente a las células U937, los macrófagos adquirieron rasgos asociados a la inflamación y a la presentación de antígenos, dos procesos que activan la defensa inmunitaria. Frente a las K562, su respuesta fue más reguladora.
Según el estudio, los extractos no solo influyen en la supervivencia de las células cancerosas, también en la comunicación entre el tumor y el sistema inmunitario. Y esa diferencia entre líneas celulares apunta a que el efecto depende en parte de las características biológicas de cada cáncer.
Un trabajo todavía de laboratorio
La investigación, aceptada el 16 de octubre, refuerza la idea de que la proporción de cannabinoides modifica la actividad biológica de un extracto, sobre todo en lo que respecta a las vías de muerte celular y señalización inmunitaria. Se suma a otros estudios que analizan el posible uso del cannabis en oncología más allá del alivio del dolor o la ansiedad.
Los propios autores advierten de que se trata de una fase experimental y de que harán falta estudios en humanos para confirmar la eficacia y la seguridad de estos compuestos. De momento, el trabajo ofrece una base para investigar tratamientos oncológicos complementarios y para estudiar cómo interactúan el THC, el CBD y las células inmunitarias frente al cáncer.