El cannabis, una industria emergente que hasta hace poco se asociaba sobre todo a Estados Unidos, se extiende ya por Europa, Asia, América Latina y África. Según las previsiones sobre el tamaño del mercado mundial de cannabis, el sector alcanzará los 444,34 mil millones de dólares en 2030.
Europa y América Latina
En Europa, Alemania, Suiza y los Países Bajos encabezan el cambio con normas que impulsan la producción y la investigación. Alemania ha iniciado un proceso de legalización que podría convertirla en el mayor mercado del continente, con efectos en el empleo y en sectores como la farmacología, la agricultura y la tecnología.
Colombia, Uruguay y México han aprobado leyes que permiten el cultivo y la exportación y se han convertido en actores del mercado global. Sus recursos naturales y su clima sitúan a América Latina como posible gran productora, con empleo y beneficios para las economías locales.
África y Asia
En África, Lesoto y Sudáfrica lideran el sector gracias a la inversión extranjera en cultivos y comercio internacional. La industria podría mejorar las condiciones de vida en zonas rurales y dar oportunidades a los agricultores.
En Asia, donde el uso del cannabis tiene una larga tradición, Tailandia fue la primera en legalizar el uso medicinal y recreativo, lo que ha impulsado el turismo y la investigación médica. Otros países, como la India, están revisando sus políticas y podrían convertirse en mercados importantes.
Más allá de las regiones, el crecimiento del sector se traduce en empleo y nuevas empresas, avances técnicos que van del cultivo sostenible a la automatización y puestos de trabajo accesibles para personas con y sin estudios universitarios. A medida que crece la aceptación social, el cannabis deja atrás parte del estigma y empieza a verse como un recurso medicinal y económico. Sus defensores esperan que ese crecimiento facilite políticas más justas, investigaciones útiles para la salud y nuevas oportunidades para comunidades marginadas.