El cannabigerol (CBG), un cannabinoide no psicoactivo del cannabis, redujo la acumulación de grasa en los riñones de ratas alimentadas con una dieta rica en grasas y azúcares, según un nuevo estudio de investigadores especializados en metabolismo renal. Los autores creen que podría ayudar a frenar el daño renal temprano asociado a la mala alimentación.
El CBG es uno de los compuestos menos estudiados de la planta. A diferencia del THC, no altera la conciencia, lo que facilita su posible uso médico.
Cuatro grupos de ratas y seis semanas de dieta
Los científicos alimentaron a ratas Wistar macho durante seis semanas con una dieta rica en grasas y sacarosa, un tipo de alimentación que se asocia a obesidad, diabetes tipo 2 y trastornos metabólicos que pueden acabar en enfermedad renal.
Los animales se repartieron en cuatro grupos: uno de control con dieta estándar, otro con dieta estándar y CBG, un tercero con la dieta rica en grasas y azúcares sin tratamiento y un cuarto con esa misma dieta y CBG. El cannabinoide se administró durante las dos últimas semanas, y después se analizaron tejido renal y orina para medir la composición de ácidos grasos, la acumulación de lípidos y la actividad de las enzimas que metabolizan las grasas.
Menos grasa acumulada en el riñón
La dieta rica en grasas y azúcares desajustó la regulación de los lípidos en los riñones: subieron los ácidos grasos saturados y monoinsaturados y bajaron los poliinsaturados, necesarios para la salud de las células.
El tratamiento con CBG redujo la acumulación de triacilgliceroles, una forma de grasa almacenada, y devolvió los ácidos grasos poliinsaturados de los fosfolípidos renales a sus niveles normales. También aumentó la actividad de proteínas que degradan las grasas, como la carnitina palmitoiltransferasa 1 (CPT1) y la lipoproteína lipasa (LPL), y redujo la expresión de enzimas que las fabrican y almacenan, como la estearoil-CoA desaturasa 1 (SCD1) y la ácido graso sintasa (FAS).
Según los autores, estos cambios indican que el CBG estimula la oxidación de los ácidos grasos y frena su producción, lo que ayudaría a prevenir el daño renal ligado a los trastornos metabólicos.
Pendiente de estudios en personas
Los investigadores concluyen que el CBG podría mitigar la lesión renal temprana relacionada con dietas poco saludables y enfermedades metabólicas, pero subrayan que el trabajo se hizo en animales y que hacen falta ensayos clínicos para confirmar el efecto y fijar dosis seguras. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 10% de la población mundial sufre algún grado de enfermedad renal crónica, en la mayoría de los casos vinculada a diabetes, hipertensión y obesidad.
Investigaciones anteriores han atribuido al CBG capacidad para reducir la inflamación intestinal, proteger las neuronas y mejorar la función hepática. En países como Canadá, Estados Unidos y España ya se desarrollan suplementos y extractos ricos en este cannabinoide, tanto para investigación clínica como para el mercado de bienestar.