El cannabinol (CBN), un compuesto derivado del cannabis, no redujo el tiempo que pasaban despiertos por la noche los adultos con insomnio, aunque una dosis alta les ayudó a dormirse antes y a descansar mejor. Son los resultados de un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, publicado en el Journal of Sleep Research.
El trabajo sobre el CBN y el insomnio lo realizaron investigadores de la Universidad Macquarie y la Universidad de Sídney, junto con el Instituto Woolcock de Investigación Médica, entre agosto de 2022 y septiembre de 2023.
Cómo se hizo el ensayo
Participaron 20 adultos de 25–65 años con insomnio diagnosticado según los criterios DSM‑5 e ICSD‑3 y una puntuación igual o superior a 15 en el Índice de Gravedad del Insomnio (ISI). El estudio era cruzado y de tres brazos: cada participante recibió 2 ml de CBN en dosis de 30 mg, 2 ml en dosis de 300 mg y un placebo equivalente, con periodos de lavado de dos semanas entre uno y otro.
El sueño se midió con polisomnografía nocturna. El criterio principal era la vigilia tras el inicio del sueño (WASO), es decir, el tiempo que la persona pasa despierta una vez que se ha dormido.
Resultados mixtos
Ninguna de las dos dosis redujo de forma significativa la WASO frente al placebo. La de 300 mg, en cambio, sí mejoró otros indicadores: aumentó la fase 2 del sueño no REM, señal de un sueño más estable; acortó el tiempo necesario para dormirse; redujo la activación electroencefalográfica, indicio de un sueño más profundo y menos fragmentado, y los participantes dijeron sentirse más descansados.
Se registraron 247 eventos adversos leves o moderados en todos los grupos. Los más comunes fueron somnolencia diurna, mareos leves, boca seca y sensación de embotamiento mental. No hubo efectos graves.
Según los autores, los resultados secundarios apuntan a una posible acción del CBN sobre el sistema endocannabinoide, que regula los ritmos circadianos y la arquitectura del sueño, aunque los mecanismos no se conocen bien.
Limitaciones y próximos pasos
El ensayo tiene limitaciones claras: solo 20 participantes, efectos medidos tras una única dosis, ningún seguimiento a largo plazo de la eficacia o la tolerancia y una gran variabilidad entre personas, ya que el insomnio tiene causas y formas muy distintas.
Por eso el estudio no permite recomendar el CBN como tratamiento estándar. Los autores proponen ensayos con más participantes y dosis repetidas, comparaciones con otros cannabinoides como el CBD o el THC y análisis por tipo de insomnio (de conciliación, de mantenimiento o de despertar temprano), con la vista puesta en alternativas no adictivas para un trastorno que afecta a millones de personas.