El alzhéimer, el párkinson y la esclerosis múltiple siguen sin cura después de décadas de investigación, y los tratamientos disponibles se limitan a frenar su avance y aliviar los síntomas. En ese contexto gana fuerza una línea de trabajo que estudia los cannabinoides y la neuroprotección, es decir, la capacidad de algunas sustancias para proteger las neuronas frente a la inflamación crónica, el estrés oxidativo, las toxinas o las alteraciones metabólicas.
Compuestos como el cannabidiol (CBD), el cannabigerol (CBG) y el cannabicromeno (CBC) influyen en esos procesos, según la investigación disponible. Lo hacen a través del sistema endocannabinoide, pero también modulando enzimas antioxidantes y mensajeros de la inflamación.
Tres cannabinoides con perfiles distintos
El CBD es el más estudiado. Inhibe las citocinas proinflamatorias y la activación de la microglía, protege frente a los radicales libres y se considera útil en las fases tempranas del alzhéimer y el párkinson.
El CBG es la molécula de la que derivan el THC, el CBD y el CBC. En modelos de párkinson retrasa la degeneración neuronal, y además modula receptores relacionados con el dolor y el movimiento. El CBC, el menos conocido, estimula el crecimiento de células madre neuronales, tiene propiedades antiinflamatorias y regenerativas y potencia el efecto de otros cannabinoides, el llamado efecto séquito.
Qué se sabe de cada enfermedad
En el alzhéimer, el CBD puede inhibir la formación de beta-amiloide, la proteína tóxica asociada a la enfermedad, y los estudios en animales muestran mejoras en la memoria y la cognición. En la esclerosis múltiple ya hay medicamentos con cannabinoides, como el Sativex, y se investiga si la combinación de CBD y CBG podría frenar las lesiones y favorecer la remielinización. En el párkinson, los cannabinoides ayudan a reducir los temblores y la rigidez muscular, y algunos trabajos sugieren que podrían ralentizar la pérdida de neuronas dopaminérgicas.
| Países líderes en investigación | Avances destacados |
|---|---|
| Israel, Canadá, Suiza, Alemania | Estudios preclínicos, redes colaborativas, nuevas formas de dosificación |
La investigación explora también nuevas formas de administración, como los liposomas o los aerosoles sublinguales. Sus principales límites son los pocos ensayos clínicos en humanos, la falta de financiación y los obstáculos regulatorios, de modo que el camino hasta la consulta médica es todavía largo.
Los investigadores ven especial interés en el CBC y el CBG, por su posible efecto sinérgico con el CBD. Combinados, podrían ampliar las opciones terapéuticas para unas enfermedades con un número creciente de pacientes y pocos tratamientos eficaces.